Esclerosis Múltiple Viviendo con Esclerosis Múltiple

Embarazo > Problemas habituales

A pesar de que la EM esté positivamente influenciada por el embarazo, algunas pacientes afectadas de esta enfermedad pueden experimentar en el transcurso del embarazo la acentuación de algunos síntomas directa o indirectamente ligados a la EM; no porque se verifique un empeoramiento real de la enfermedad, sino por sumarse a los síntomas preexistentes en algunos problemas frecuentes en las mujeres embarazadas.

A continuación haremos referencia a algunos de los más frecuentes y a su posibilidad de interferir con los síntomas ligados a la EM.

Aumento excesivo de peso

Fisiológicamente el embarazo conlleva un aumento de peso que debería estar en torno entre 8Kg y 12Kg. En general, este aumento de peso es bastante bien tolerado por las mujeres que no sufren alteraciones en su movilidad, pero puede ser un problema para aquellas que, por una patología preexistente, sí padecen este tipo de alteraciones. Por ejemplo, durante la última fase del embarazo se pueden agravar los problemas de las pacientes con EM que sufren debilidad en las extremidades inferiores, pérdida del equilibrio o excesiva fatiga. El aumento de peso y del volumen del vientre pueden hacer más difícil el caminar, el mantenimiento del equilibrio (de por sí ya precario) y aumentar una ya excesiva fatiga. Hay que señalar, por tanto, la importancia de que la mujer embarazada y afectada de EM mantenga su aumento de peso dentro de los límites fisiológicos, recurriendo a una dieta aconsejada por su ginecólogo si fuera necesario.

Dolores lumbares

Se trata de un síntoma doloroso localizado en la parte inferior de la espalda que se acentúa por una actividad física excesiva y, generalmente, ligado a una postura incorrecta (excesiva carga de peso en la zona lumbar) que muchas mujeres adoptan en la última fase del embarazo a causa del aumento de peso del útero. A pesar de que esta particular carga de peso en la columna sea la causa más frecuente de los dolores lumbares, debemos señalar que también una infección en las vías urinarias (referirse al apartado relativo a este punto), puede dar lugar a un dolor similar. En las mujeres afectadas de EM, los dolores lumbares propios del embarazo pueden empeorar como consecuencia de una posición corporal que es ya incorrecta en estas pacientes debido a las alteraciones en las funciones motoras.

Ciática

Es un dolor en el nervio ciático, es decir, en la parte posterior del muslo y de la cara lateral de la pierna, acentuado por la flexión del tronco sobre el muslo y viceversa. Este dolor puede aparecer durante el tercer trimestre de embarazo y está condicionado por una contractura muscular o, más infrecuentemente, por una hernia discal. Esta dolencia, ya existente en muchos pacientes afectos de EM, puede adquirir una gran importancia subjetiva debido a la contraindicación de fármacos calmantes del dolor durante el embarazo. Los dolores pueden calmarse, en parte mediante reposo en cama y prevenirse, en parte también, mediante una dieta aconsejada por el ginecólogo con el fin de evitar un excesivo aumento de peso.

Problemas urinarios

Constituyen un problema frecuente en los pacientes con EM y pueden acentuarse durante el embarazo; se trata de alteraciones de notable importancia, no sólo por el malestar físico que puedan crear, sino también por sus repercusiones psicológicas. Es un hecho común en las mujeres embarazadas el aumento del estímulo urinario durante el día debido a una presión del útero sobre la vejiga; esta situación fisiológica puede verse agravada por las alteraciones urinarias propias de la EM, tales como la tendencia a la incontinencia. A todo ello, puede contribuir también el relajamiento fisiológico de los músculos de la vejiga, propio del embarazo. Una medida para este inconveniente puede ser el uso de pañales desechables. Los problemas urinarios pueden verse agravados por infecciones en las vías urinarias, cuya frecuencia es mayor en las pacientes con EM embarazadas.

Debe señalarse que dichas infecciones pueden transcurrir sin manifestaciones clínicas, por lo que deben efectuarse comprobaciones periódicas mediante análisis de orina. Si no se tratan adecuadamente, estas infecciones pueden dar lugar a infecciones renales, sin lugar a duda, más peligrosas. No debe olvidarse tampoco el efecto negativo sobre el tono muscular que pueden tener algunas mujeres con EM y que padezcan problemas de espasticidad en las extremidades inferiores. Una infección en las vías urinarias podría conllevar un empeoramiento.

Es posible el tratamiento de las infecciones de las vías urinarias con algunos antibióticos, siempre y cuando sean recetadas por el ginecólogo.

Pañales desechables

Los pañales desechables son productos sanitarios cuya finalidad es absorber y retener los líquidos en su interior a la vez que mantienen la piel seca. Están compuestos básicamente por un núcleo absorbente de celulosa y están disponibles en diferentes formas y tamaños que se adaptan a las distintas necesidades; asimismo, están diseñados para que puedan llevarse con la máxima comodidad y discreción bajo la ropa habitual.

Indicaciones:
Es preciso un conocimiento individual de la persona para conocer de qué manera le afecta este problema y también cómo el estado general influye en la incontinencia. Es preciso tener en cuenta tres aspectos que nos indicarán cómo tratar la incontinencia:

1. Movilidad y grado de dependencia de la paciente
2. Grado de incontinencia
3. Morfología corporal

Estreñimiento

Es otro problema habitual durante el embarazo, de naturaleza hormonal, derivado de una disminución fisiológica de la movilidad intestinal. Puede contribuir a empeorar las alteraciones ya existentes en mujeres con EM y puede derivarse de una alteración de las vías nerviosas que controlan la movilidad intestinal, una reducida actividad física o de una dieta no equilibrada. Para aliviar este inconveniente, se recomienda una dieta rica en fibra y líquidos, además de una moderada y regular actividad física. No todos los laxantes están contraindicados, pero algunos de ellos pueden interferir en la absorción de numerosos nutrientes y vitaminas, por lo que se desaconseja su administración en mujeres embarazadas.

Edemas en las piernas

Son consecuencia de un estasis circulatorio debido al aumento de peso del vientre sobre las venas por las que circula la sangre hacia las extremidades inferiores; a la tendencia de acumulación de líquidos en los tejidos y, en las pacientes con alteraciones ni caminar, también por falta del "masaje fisiológico" que producen los músculos de las piernas sobre las paredes venosas justamente al caminar. Para contrarrestar estas molestias, se aconseja no estar mucho tiempo de pie o sentada, mantener las piernas en alto en posición supina y, cuando sea posible, caminar diariamente o practicar algún tipo de ejercicio. Deben evitarse comidas excesivamente saladas y deben utilizarse medias elásticas.

Continúa leyendo nuestra sección preguntas frecuentes >

No te olvides de visitar la sección...

Viviendo con EM

Mejora tu calidad de vida y la de tu familia. Siente nuestro apoyo a través de distintas actividades e información especializada. Conoce más